Historia de Morbidelli

Morbidelli: La Leyenda Italiana sobre Dos Rueda 

Todo comenzó en Pesaro, Italia, cuando un joven visionario llamado Giancarlo Morbidelli decidió abrir un pequeño taller de carpintería metálica, financiado únicamente con sus ahorros. Lo que parecía ser un modesto emprendimiento, acabaría convirtiéndose en una auténtica leyenda sobre dos ruedas. En aquel entonces, Giancarlo no podía imaginar hasta dónde lo llevaría su pasión por la mecánica y las motocicletas.

Motivado por su amor por las motos —especialmente las de competición—, en 1968 fundó oficialmente la marca Morbidelli. Solo un año después, inscribió su primer equipo en el Campeonato Italiano de Motociclismo de Gran Premio, compitiendo con una moto de 50cc. Fue el inicio de una trayectoria que dejaría huella en la historia del motociclismo.

En 1971, encargó el diseño de un motor de dos tiempos de 125cc con válvula rotativa y refrigeración líquida, creado por el ingeniero Ringhini, basado en una Suzuki de fábrica. Esta innovación rindió frutos: en la temporada de 1972, el piloto italiano Gilberto Parlotti ganó dos Grandes Premios. Sin embargo, el destino fue trágico: Parlotti falleció durante la temida carrera TT de la Isla de Man.

La evolución de Morbidelli dio un salto clave en 1974, cuando Giancarlo se asoció con Jörg Möller, un brillante diseñador alemán. Esta unión marcó un antes y un después en la ingeniería de motos de competición. Al año siguiente, Paolo Pileri se coronó campeón del mundo en la categoría de 125cc, y en 1977, Morbidelli alcanzó su cima: logró los campeonatos mundiales tanto en 125cc como en 250cc. La marca había superado incluso a gigantes del motociclismo mundial.

Hasta 1976, las motos Morbidelli solo estaban disponibles para pilotos oficiales. Pero gracias a una colaboración con Benelli Armi, se fundó en Pesaro la fábrica MBA (Morbidelli–Benelli–Armi), con el objetivo de fabricar motos también para clientes privados. Sin embargo, la alianza no duró mucho: Giancarlo y Benelli tenían visiones distintas, y él ya debía dividir su tiempo entre su empresa de maquinaria para carpintería y su equipo de carreras.

En 1978, presentó su última joya: la Morbidelli 500cc, una motocicleta revolucionaria por su agilidad y rendimiento. Un año más tarde, el equipo incorporó al piloto Graziano Rossi, padre del legendario Valentino Rossi. A pesar de los desafíos, Graziano logró un meritorio tercer puesto, sumando otro capítulo memorable a la historia de la marca.

Pero Giancarlo no se detuvo ahí. En 1994, sorprendió al mundo una vez más con un proyecto audaz: la Morbidelli 850 V8, diseñada por Pininfarina. Un modelo exclusivo y futurista, del que solo se produjeron cuatro unidades debido a su altísimo coste de fabricación.

Ya en sus últimos años, Giancarlo se dedicó a preservar el legado del motociclismo. Fundó un museo que albergaba más de 400 motocicletas históricas, incluyendo la mayor colección de motos de carreras del mundo. Su última gran idea fue desarrollar una motocicleta con motor V12, cuyo desarrollo quedó casi completo antes de su fallecimiento.

En 2020, a los 85 años, Giancarlo Morbidelli nos dejó. Pero su historia, su ingenio y su amor por las motos viven para siempre en cada victoria, en cada motor que rugió bajo su nombre, y en cada apasionado que aún hoy se emociona al ver una Morbidelli rugir por la pista.